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La Alcaldía Iztapalapa, ubicada al oriente de la Ciudad de México, es a la vez periferia y centralidad. Colinda con Nezahualcóyotl (Edomex), Iztacalco, Coyoacán, Xochimilco y Tláhuac. Con 1,815,786 habitantes (INEGI, 2020), es la demarcación más poblada de la capital y el segundo municipio más habitado del país, es un territorio atravesado por formas de desarrollo urbano desigual (Ramírez, 2024).
Esta nota es resultado de un ejercicio colectivo de observación y reflexión. A partir de un recorrido realizado por tres UTOPÍAS el día 20 de marzo del 2025 con la red interuniversitaria URBIS.TIC, conformada por académicos especialistas en estudios urbanos provenientes de instituciones de México, Ecuador, Perú, Argentina, España y Estados Unidos. Esta nota recoge esa experiencia: no como una evaluación técnica, sino como una reflexión crítica sobre lo que se construye, lo que permanece y lo que aún está por habitar.
UTOPÍA Estrella: entre el agua tratada y la vida suspendida
La UTOPÍA Estrella, fue concebida como la culminación del modelo UTOPÍA: acceso gratuito a servicios culturales, deportivos y de salud en una sola infraestructura. Ubicada en la Avenida San Lorenzo, colinda con colonias como Granjas Estrella y El Vergel, donde persisten condiciones de hacinamiento, autoconstrucción y rezago urbano. Su monumentalidad contrasta con un entorno históricamente excluido del equipamiento público digno.
En 2023, la Holcim Foundation for Sustainable Construction premió a la UTOPÍA Estrella como uno de los mejores proyectos urbanos en América latina por su enfoque arquitectónico y ambiental. En su justificación, destacaron como el proyecto “complementa un nuevo humedal construido en 2021 por SACMEX [...] el cual busca replicar a pequeña escala las estrategias de tratamiento de agua de la planta potabilizadora”. También señalan como una de las estrategias centrales fue “conectar las diferentes circunstancias del terreno”, integrando una zona antes usada como vertedero con un bosque en relativo buen estado, considerado una rareza en la alcaldía.
La paradoja es clara: se instala la promesa de salud, recreación y cultura justo al lado de la infraestructura que gestiona el desecho urbano. Es esa tensión la que define a Utopía Estrella. El discurso técnico señala que el humedal replica procesos de saneamiento en pequeña escala, como parte de una estrategia educativa y ecológica. Pero en el uso diario, estas funciones no siempre se traducen en experiencias comprensibles para la comunidad. Una usuaria, vecina de Granjas Estrella, relata que las clases de natación para su hermano fueron suspendidas sin explicación y que su curso de dibujo también se detuvo de manera repentina: “Éramos como cuarenta, ya ni sabemos si van a volver o si se acabó”, comenta.
Su testimonio revela incertidumbre. La experiencia del espacio no se agota en su arquitectura: la continuidad de las actividades es tan crucial como su diseño. Lo que se interrumpe no es solo un taller, sino una rutina, un espacio de encuentro, un fragmento de comunidad que había comenzado a tejerse. Cabría preguntarse, ¿cómo lograr que esta infraestructura garantice continuidad y sostenibilidad en las actividades que le dan vida?
UTOPÍA Barco: entre las torres, el tianguis y el mar de asfalto
La UTOPÍA Barco se encuentra inmersa en un entorno saturado por el tianguis de Las Torres, donde convive con flujos intensos de reciclaje y economía popular. Esta UTOPÍA navega sobre la gigantesca e histórica Unidad Habitacional Vicente Guerrero, cuyos múltiples barrios se extienden a ambos lados del barco. Unos 53.000 residentes viven en los 17 barrios circundantes (Gobierno de la Ciudad de México).
Este lugar cuenta con una oferta diferente de actividades, en comparación con las demás UTOPÍAS, enfocadas en la difusión y visibilidad de problemáticas ambientales, así como en la transmisión del conocimiento a través de herramientas digitales.
Su diseño y programación buscan posicionarla como un centro de innovación ambiental y educativa, la UTOPÍA Barco, sin embargo se inserta en un entorno con dinámicas complejas: en diálogo con el tianguis de las Torres en donde se lleva a cabo la venta de las llamadas “chacharas”, por otro lado la unidad habitacional “Vicente Guerrero” de origen popular, y la colonia Renovación: caracterizada por el reciclaje informal de basura En este contexto, las propuestas institucionales conviven con dinámicas locales que enriquecen, tensionan y complejizan la apropiación del espacio. ¿Y sí más que una desconexión, este contraste es una invitación a reforzar los vínculos entre infraestructura, territorio y comunidad desde una perspectiva más situada?
UTOPÍA Libertad: entre el muro y la resignificación del lugar
La UTOPÍA Libertad, está emplazada en un espacio que funcionaba como área de amortiguamiento y de protección en los límites con el Reclusorio Oriente. Ante la falta de espacios para el desarrollo de este tipo de infraestructura, durante el proceso de planeación y ejecución el gobierno de la alcaldía negoció el uso de este espacio con el gobierno local de la capital. De esta forma, el borde de un espacio con una gran carga de estigmas relacionados con lo ilícito, busca la resignificación a partir de la integración de la UTOPÍA Libertad.
De esta forma, el borde que resguarda un sin fin de imaginarios y representaciones relacionados con el encierro y la pérdida de derechos, entre ellos la libertad, se plantea de forma paradójica como un lugar de recreación y deporte, de cuidados y de aprendizaje; pero principalmente como un espacio donde se invita a poner en práctica diferentes derechos ciudadanos.
Es importante mencionar que, en el mismo borde-cinturón que rodea el reclusorio, no solo se incorporó la UTOPÍA, ya que también se integraron otras dos infraestructuras: un PILARES, por parte del gobierno de la ciudad, y una preparatoria transitoria, por parte de la alcaldía. Sin embargo, existe una constante que forma parte de estas tres infraestructuras, se trata del muro que domina la vista de fondo y que limita con el reclusorio.
En este caso, el muro no solo delimita: también recuerda. La pregunta que permanece es si ¿una UTOPÍA puede realmente transformar el sentido del espacio sin borrar la historia que lo sostiene?
Su ubicación carga con una densidad simbólica particular: el estigma del encierro, la vigilancia y el castigo son imaginarios urbanos del entorno que se han intentado romper con este proyecto. Sin embargo, ¿puede el diseño arquitectónico, por sí solo, contrarrestar esas representaciones sociales y promover una experiencia distinta del espacio?
¿Qué es lo que cambia de una UTOPÍA a otra?
En los tres casos descritos anteriormente se han observado durante los recorridos diferencias en: el número de visitantes, la diversidad de usos y usuarios, la construcción y generación de vínculos sociales, la participación ciudadana, entre otros. En este sentido, sería importante cuestionarse ¿Qué es lo que cambia de una UTOPÍA a otra?
Los casos de las UTOPÍA Barco, Libertad y Estrella, comparten una narrativa común: ser intervenciones de gran escala en territorios marcados por el abandono urbano. Pero cada una, al observarse de cerca, muestran la complejidad de este proyecto.
En su conjunto, estas tres UTOPÍAS se construyeron sobre suelos que durante años fueron considerados baldíos, tiraderos, corredores de tránsito informal —sin que ello implique desestimar su valor social previo. En todos los casos, la forma en cómo dialogan con el territorio importa: condiciona el tipo de apropiación comunitaria, el ritmo de uso y el sentido que estos espacios llegan —o no— a tener para quienes los rodean
La política urbana actual apuesta por resignificar estos espacios como nuevas centralidades. Sin embargo, sus diferencias también invitan a reflexionar sobre la complejidad de traducir el diseño arquitectónico en transformaciones sostenidas. Más allá de su valor simbólico o institucional, su impacto dependerá de la capacidad de estos espacios para vincularse con los ritmos, memorias y dinámicas comunitarias que ya habitan esos territorios.

Imagen 1. Fotografía 1. Imagen panorámica tomada desde las alturas en la Utopía Barco. Fuente: Elvia Ramírez / Fotografía 2. Muro de Reclusorio en Utopía Libertad. Fuente Yutzil Cadena / Fotografía 3. Humedales en Utopía Estrella. Fuente: Elvia Ramírez (2025)
Lo que cambia de una UTOPÍA a otra no es únicamente su diseño arquitectónico o su programación institucional, sino la manera en que cada una se inserta en un tejido urbano específico, con memorias, usos y tensiones propias.
Bibliografía
Baena, M. (2025). Éstas son las colonias más pobres en Iztapalapa, la alcaldía más habitada de la CDMX, en Infobae.
DATA México.
Holcim Foundation for Sustainable Construction. (2023). Utopía Estrella Iztapalapa: Urban forest and social infrastructure precinct. En Holcim Awards 2023 (p. 42).
Ramirez Kuri, Patricia (2024). Las UTOPÍAS, creando espacio público. Del urbanismo neoliberal al urbanismo social, en “UTOPÍAS El derecho a la ciudad hecho realidad en Iztapalapa”.
Secretaria de Bienestar, Gobierno de México.




