
Feminismos abriendo espacio público vivido, apropiado y resignificado este 8/M
marzo 13, 2025
Diferentes formas de disfrutar y habitar el espacio público en el Bosque de Chapultepec
marzo 24, 2025Un año más, el 8 de marzo nos convoca a las calles, a las plazas, a las redes. Nos recuerda que la historia de las mujeres no es un relato de avances lineales, sino una lucha constante contra las estructuras patriarcales, raciales y capitalistas que siguen oprimiendo de distintas formas.
Este 2025, el movimiento feminista, con un giro político y generacional que podría nombrarse más maduro en sus demandas, no sólo sigue vigente, sino que se ha ampliado ante nuevas formas de precarización, violencia y despojo.
La deuda histórica en torno al trabajo de cuidados y la precarización de las mujeres, especialmente de aquellas en situaciones de mayor vulnerabilidad, sigue siendo un tema pendiente y urgente de abordar. Aunque el debate sobre el reconocimiento del trabajo de cuidados ha ganado espacio en políticas públicas, la sobrecarga que enfrentan millones de mujeres sigue siendo invisibilizada. En México, más del 70% del trabajo de cuidados no remunerado recae en mujeres[2], un número que se agrava en hogares con menores ingresos. La exigencia por sistemas integrales de cuidados no es un capricho, es una necesidad estructural.
El contexto global nos sitúa en una encrucijada, ya que las cifras de feminicidios, desapariciones y violencias de género no ceden. En América Latina, el movimiento feminista ha logrado la despenalización del aborto y la visibilización del trabajo de cuidados, pero estos avances se enfrentan ante una gran vuelta del conservadurismo de la derecha que busca revertirlas.
En México, la crisis de derechos humanos agrava la vulnerabilidad de las mujeres, particularmente de aquellas en comunidades indígenas y rurales. Las trabajadoras del hogar, las jornaleras, las migrantes y las defensoras del territorio continúan exigiendo reconocimiento y protección; este 8M, las madres y colectivas de búsqueda encabezan la exigencia de justicia. En México, el número de mujeres desaparecidas continúa en aumento, mientras que la falta de eficacia en las instancias responsables, la crisis forense sin resolver y los alarmantes niveles de violencia reducen cada vez más las posibilidades de encontrar con vida a las miles de víctimas.

Ramirez Kuri, Patricia (2025) 8M, Zócalo de la Ciudad de México
La marcha de agosto de 2019 fue a la última que asistí en Ciudad de México; el glitter rosa, el humo morado y las consignas: “La policía no me cuida, me cuidan mis amigas”, “México feminicida”, así como la gran cantidad de mujeres de diversas edades, fue una de las razones por las que las movilizaciones feministas de 2019 se destacaron y fue nombrada histórica. Después, comencé a cuestionar mi asistencia a la marcha de la Ciudad de México, puesto que yo vivo en el oriente del Estado de México, así que a la última marcha del 8M que asistí fue en marzo de 2020 en el municipio de Nezahualcóyotl. Para mí marcó un parteaguas, ya que, si bien las demandas fueron muy similares, la cantidad de mujeres y la forma de organización fue muy distinta, así como los procesos de violencia que atravesaban quienes se manifestaban, eso sumado al inicio de la pandemia por COVID-19 en México. Este momento fue clave para mí, se convirtió en un cuestionamiento individual sobre mi percepción de las marchas, del movimiento feminista, su centralidad y mi postura política, así como la decisión de no asistir.
Las marchas no solo exigen políticas efectivas para combatir la violencia de género, sino que también se han transformado en espacios de reflexión crítica sobre los feminismos, con toda su diversidad, sus luchas y resistencias; así como en lugares de duelo, memoria y denuncia. Sin embargo, esto me lleva a preguntarme: ¿el 8 de marzo se reduce a ser la marcha y movilización de cientos de mujeres? ¿Qué significa ser feminista en el siglo XXI? Y, sobre todo, ¿quiénes marchan y con qué propósito? Incluso, ¿bajo qué posicionamientos políticos lo hacen?

Damaris Hernández. 8 de marzo de 2020.




